Desde pequeña me emocionó la idea de tener algo propio, por un lado admiraba a mi papá haciendo serigrafía y por el otro, a mi mamá pulseándola con manualidades siendo la mujer más breteadora que conozco. Ellos me enseñaron a luchar por mis sueños.
Fue un acto heroico y de gran inspiración (por lo menos para mí) cuando mi papá decidió fundar «Taller Visar». Al inicio, con el apoyo de algunos hermanos y con el paso del tiempo, se quedó solo, así que se subió las mangas y la siguió pulseando.
Ya para ese momento, hace más de 15 años, en mi cabeza estaba una meta fija: estudiar diseño gráfico en el COVAO, porque sabía que no me podían pagar la U y necesitaba ayudarlos lo antes posible.
Orgullosamente logré mi primer meta y aunque la universidad era lo siguiente, lo tuve que aplazar por varias situaciones, así que decidí aprender de cada compañero y jefe de trabajo que tenía. Por eso soy tan sapa e intensa porque disfruto lo que hago. De cada consejo, regaño y hasta despido, aprendí, porque todos mis directores(as) eran como mis profes y me hicieron salirme de mi zona de confort.
Algunos me consideran demasiado intensa, pero gracias a eso conocí Impact Hub, porque encontré un lugar con otro montón de gente con ganas de crecer; mi círculo de amigos de bar pasó a ser amigos de talleres de empoderamiento y aprender cómo funciona una empresa.
Somos pequeños porque queremos. Yo sin U he logrado trabajar en lugares increíbles con profesionales súper talentosos y agradezco la paciencia que han tenido.
Hoy tengo una meta fija y es formalizar Taller Visar junto a mi familia, pero para eso sí se ocupa estudiar, porque nos enseñaron a ser buenos empleados pero no buenos empleadores.
Gracias al espacio que Impact Hub nos brinda a muchos, esta meta se visualiza más cerca.
Gracias, enserio, por creer en nosotros y por el enorme esfuerzo que realizan para hacernos sentir cómodos y con buena energía.
(Gracias Kim y Niko por mostrarme este lindo lugar).
Autor: Diana Salas.